¿CUÁLES SON LOS CONTAMINANTES Y SUS EFECTOS?

Los contaminantes del aire se pueden dividir en contaminantes primarios y contaminantes secundarios. Los contaminantes primarios entran directamente al aire como resultado de eventos naturales o actividades humanas. Los contaminantes secundarios se forman en la atmósfera por reacciones químicas entre un contaminante primario y uno o más componentes del aire.

En la tabla se señalan los contaminantes atmosféricos primarios y sus fuentes.
Los contaminantes secundarios provienen de las reacciones químicas entre los contaminantes primarios existentes en la atmósfera. Por ejemplo, el gas ozono (O3) se forma tras una reacción entre óxidos de nitrógeno y los compuestos orgánicos volátiles (COVs). Este ozono, el "ozono malo", es un agente tóxico para las plantas, los animales y los seres humanos, y es causa de problemas graves al sistema respiratorio.

La forma en que se distribuyen los contaminantes primarios y los secundarios depende de dos factores: de la concentración del contaminante en el aire y del tiempo de exposición. A su vez, la concentración depende de tres factores: de la cantidad de contaminante que entra al aire, de la cantidad de espacio disponible para distribuir el contaminante y de los mecanismos que remueven los contaminantes del aire.

Respecto a la cantidad de espacio disponible para distribuir el contaminante, un fenómeno muy interesante que aumenta los problemas de contaminación ­y que resulta de la geografía y del clima de la zona­ es la inversión térmica. Normalmente el aire cerca de la Tierra está más caliente que el aire más alto en la atmósfera. Este aire caliente tiende a subir, arrastrando con él los contaminantes atmosféricos, alejándolos así de los seres vivos. En el invierno, cuando hace frío, el fenómeno de inversión térmica interrumpe el proceso natural de alejar los contaminantes de la superficie de nuestro planeta. En una inversión térmica, el aire más cercano a la Tierra permanece más frío que el aire que está arriba.

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Cuando esto pasa, el aire de la capa de aire cercana a la superficie, que contiene la contaminación, no puede subir y queda atrapado por la capa de aire caliente de un modo semejante a lo que le ocurre al aire dentro de una olla con tapa. Por ello, durante el tiempo en que esta condición existe, la concentración de la contaminación aumenta más y más. La inversión térmica tiene severos efectos en la concentración de la contaminación atmosférica en valles, como el que cobija la ciudad de Santiago, o en áreas situadas en un nivel geográfico más bajo que el terreno que está alrededor, como es el caso de la ciudad de Temuco.

Otro tipo de contaminación del aire que no podemos ver ni oler, pero sí escuchar, es la contaminación acústica o por ruidos, la que es generada estrictamente por los seres humanos. Esta puede ocasionarse en múltiples situaciones. Por ejemplo, al escuchar música muy alto en un lugar cerrado; por los automóviles, camiones y motores que producen ruidos muy fuertes; al tener encendida la radio y la televisión al mismo tiempo en un mismo lugar; al gritar, especialmente dentro de la escuela; al tocar la bocina del auto en forma innecesaria, etcétera. La contaminación acústica tiene efectos negativos en la salud de los seres vivos, especialmente en el sistema nervioso.

 

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