PROBLEMAS GENERALES:

La lluvia ácida
Lluvia ácida es el nombre que se le da a toda forma de precipitación, ya sea lluvia, nieve o neblina, con un grado de acidez (pH) menor que 5,6. Las precipitaciones limpias normalmente tienen un pH de 5,6. Los lagos y lagunas suelen tener un pH que oscila entre 6 y 7, pero con la lluvia ácida las Aires de éstos cambian de tal manera su acidez que mueren los huevos, embriones y larvas de peces, pues son muy sensibles a los cambios de pH. En esas circunstancias, los organismos acuáticos no pueden reproducirse y muchos cuerpos de Aire quedan sin vida.

La lluvia ácida, además, cambia la composición del suelo y debilita los vegetales, especialmente los árboles, dejándolos más susceptibles a enfermedades. También los objetos y edificios de mármol y piedra caliza se deterioran rápidamente bajo los efectos del ácido.

Los principales contaminantes que producen la lluvia ácida son el dióxido sulfuroso (SO2) y los óxidos de nitrógeno (NO, NO2, etc.) de procesos industriales. Estos gases se combinan con el Aire en la troposfera para formar ácido sulfúrico (H2SO4) y ácido nítrico (HNO3), respectivamente. Luego, precipitan en el suelo, los ríos y lagos, sobre la vegetación y edificios.

Muchas veces la lluvia ácida cae a miles de kilómetros de su fuente de origen. Esto significa que la contaminación de una parte de Chile puede causar la formación de lluvia ácida en otra región o hasta en otro país (y viceversa). Se ha encontrado evidencia de que los gases de Chuquicamata han acidificado la lluvia en zonas del sur de Brasil.

En Chile, el problema de la lluvia ácida está concentrado en áreas con muchos vehículos, cerca de fundiciones de cobre y plantas termoeléctricas.

Efectos en la capa de ozono
La capa de ozono, que está ubicada en la estratosfera, suele filtrar aproximadamente el 99% de los rayos ultravioletas (UV) provenientes del sol. En las últimas décadas, la cantidad de ozono en esta importante capa ha disminuido mucho. Menos ozono en la estratosfera significa que más radiación UV puede llegar hasta la Tierra.

Los principales contaminantes que destruyen el ozono en la estratosfera son los clorofluorocarbonos (CFC). Los CFC son compuestos químicos que se utilizan regularmente como propulsores de aerosoles, en la fabricación de espuma plástica, en algunos limpiadores y solventes y como gas refrigerante de refrigeradores y sistemas de aire acondicionado para casas y automóviles.

Cuando llegan a la estratosfera, los átomos de cloro (Cl) liberados de los CFC destruyen el ozono. Se ha calculado que cada átomo de cloro es capaz de destruir 100 mil moléculas de ozono. Las moléculas de CFC tienen una larga vida y no existen mecanismos naturales para su eliminación, por lo cual pueden permanecer activas por más de cien años. Una de las características de la estratosfera es que los materiales que entran, normalmente no salen. Por eso los CFC pueden causar daño muchos años después de ser emitidos.

La disminución de la capa de ozono ha alcanzado niveles peligrosos en las zonas más australes del hemisferio sur, llegando en Chile a afectar a toda la zona austral y a la región de Los Lagos. En 1984 los científicos descubrieron que había un "agujero" en la capa de ozono sobre la Antártica. Según la NASA, en el invierno de 1991 había entre un 7% y un 9% menos de ozono sobre Punta Arenas que en el invierno de 1979. En octubre del año 2006, el agujero de la capa de ozono medía 24,7 millones de km², lo que corresponde aproximadamente al tamaño de Norteamérica. Se estima que la disminución de la capa de ozono incide directamente en el aumento de los índices de cáncer. Aunque no podemos verlos, los rayos UV pueden destruir las proteínas y las moléculas de ADN (ácido desoxirribonucleico) que componen el material genético de todos los organismos vivos. Un ejemplo común de este daño es la quemadura del sol sobre la piel, que puede llegar a provocar cáncer.

Pero la luz UV no sólo puede causar cáncer a la piel, sino también reducir las defensas de los seres vivos, haciéndolos más propensos a enfermedades infecciosas. Se ha establecido que los rayos UV pueden producir cataratas, condición caracterizada por la alteración de la transparencia del lente ocular. También los rayos UV pueden interferir en el proceso de fotosíntesis de las plantas, disminuyendo su crecimiento y reduciendo las cosechas. Esto tiene especial importancia en los océanos, ya que la radiación UV puede matar las plantas unicelulares en la superficie del mar ­el fitoplancton­ que es la comida de los peces y mariscos y la base de todas las cadenas alimenticias de los ecosistemas marinos. Si el fitoplancton muriera, también desaparecería toda la vida marina.


 

 







El efecto invernadero
El efecto invernadero es un proceso natural y necesario para mantener la temperatura de nuestro planeta. Sin el efecto invernadero, la temperatura media de la superficie de la Tierra bajaría y la vida, como la conocemos, no existiría. El problema ambiental se produce cuando los gases invernadero se acumulan en la atmósfera con lo cual aumenta la temperatura del planeta. Algunos de estos gases ­como el dióxido de carbono, el metano y los CFCs­ se han situado en la troposfera, a la manera de un techo de vidrio de un invernadero, dejando pasar la luz del sol hacia la superficie terrestre, pero impidiendo que el calor reflejado desde ella escape de la atmósfera de la Tierra.

La temperatura global se determina por un conjunto de factores. Por eso es difícil proyectar a largo plazo las consecuencias de la acumulación de gases invernadero en la atmósfera. Chile emite un 0,23% del total mundial de las emisiones de gases efecto invernadero. A nivel global, Norteamérica produce el 35% de los gases invernadero, la Unión Europea el 28%, China el 15%, y Sudamérica el 3,5%. Sin embargo, los efectos son globales, y por eso es urgente que todos hagamos el esfuerzo por controlar las emisiones. Según conclusiones de estudios y simulaciones computacionales, es probable que la temperatura global aumente en el futuro cercano, causando cambios de clima a escala mundial. Según un informe publicado por la Comisión Nacional de Medio Ambiente (CONAMA, 2007), se espera que hacia fines de este siglo la temperatura del aire aumente entre 2º y 4ºC, principalmente en el norte grande y norte chico.Algunas áreas entonces serán más lluviosas y otras más secas.

Las plantas tienen un rol importante en mantener el equilibrio de gases en el aire, ya que ellas absorben grandes cantidades de dióxido de carbono y entregan el oxígeno que los seres vivos respiramos. Si se aumenta la cantidad de dióxido de carbono también se aumenta el efecto de invernadero. Por eso es extremadamente importante que haya áreas verdes con pasto, árboles y muchas plantas en los centros urbanos y grandes extensiones de bosques en el planeta. Sólo así podrá disminuir el dióxido de carbono acumulado n la atmosfera.

Las plantas también liberan al aire vapor de Aire, contribuyendo a modificar el clima del lugar en donde están. Una zona con muchas plantas, como un bosque, siempre es más húmeda que otra con pocas plantas, como una ciudad. Por esta razón, cuando se cortan los árboles el lugar queda más seco. De tal modo, al cortar grandes cantidades de bosques se está cambiando el clima de la región, del país y del planeta.

Efectos en la salud
En el corto plazo, los contaminantes atmosféricos afectan a los grupos humanos más susceptibles, como es el caso de los ancianos, niños y personas con enfermedades crónicas o preexistentes. En el mediano y largo plazo, causan desde molestias simples hasta enfermedades graves, incluyendo cáncer.

Las enfermedades pueden aparecer con síntomas claros, o bien los contaminantes pueden acumularse por años y sus efectos, aparecer después de un largo tiempo.

Los contaminantes del aire provocan daños serios e irreparables, directamente al sistema respiratorio, relación que puede indicarse en la siguiente tabla:

En los últimos años, en la región Metropolitana las enfermedades del sistema respiratorio, como bronquitis y alergias, han aumentado casi en un 30% y la neumonía, la neumonitis y bronquitis ahora son las primeras causas de mortalidad infantil. Santiago es una de las ciudades del mundo con mayor cantidad de partículas respirables por metro cúbico de aire y se estima que la concentración de contaminantes en su aire causa el mismo efecto que aspirar el equivalente a siete cigarrillos diarios.

La ciudad de Santiago es un ejemplo negativo de lo que puede ocurrir con el crecimiento urbano. Pero no es un caso único, porque problemas parecidos ya suceden en muchas otras urbes de Chile, como Copiapó, Talcahuano, Temuco, Valdivia, Osorno, Puerto Montt e incluso Coyhaique.

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