¿CUÁLES SON ALGUNOS DE LOS PROBLEMAS?

Se ha estimado que de las 40 a 80 millones de especies que existen a nivel mundial, se extinguen 140 diariamente. Pero se ignora cómo las especies que se extinguen nos podrían ayudar a tener una mejor calidad de vida. Sin embargo, la biodiversidad es considerada como uno de los recursos naturales más importantes. Para ver claramente las peligrosas consecuencias que la poca diversidad puede tener en nuestras vidas, consideremos la siguiente historia: Durante los siglos XVI y XVII, aquéllos de la colonización del Nuevo Mundo, la papa se llevó de América Latina a Europa, junto a muchos otros productos nativos. Se trasladaron, pese a ello, sólo unas pocas variedades de papas. Se sembraron éstas en todo el continente europeo y, en un lapso de dos siglos, la papa se convirtió en la alimentación básica de millones de personas en varios países de Europa.

Pero en 1835 se registró en Europa una plaga causada por un hongo (el Phytophtora infes-tans), que causó la pudrición de las papas. El hongo destruyó todos los sembrados de esas pocas variedades de papa y provocó la muerte por hambre a más de dos millones de personas. Los europeos no se dieron cuenta del riesgo que implicaba cultivar solamente unas pocas variedades de una misma especie. Después, en ese proceso de continuo intercambio, se llevaron a Europa nuevas variedades de papa, algunas más resistentes a las plagas que otras y, con su siembra, se recuperaron los cultivos.

Esta historia nos demuestra cómo la poca biodiversidad nos pone en peligro, y nos hace ver que se necesita proteger todas las especies y sus variedades para poder prevenir problemas como el descrito anteriormente. Este relato nos lleva también a analizar otro problema asociado con la destrucción de la biodiversidad: la dependencia de pesticidas y fertilizantes sintéticos.

La agricultura industrial moderna depende de grandes cantidades de pesticidas para proteger las plantas de pestes y plagas, en vez de cultivar variedades que se protejan a sí mismas gracias a su propia diversidad genética. Con pesticidas se controlan enfermedades de las que antes las plantas se defendían solas. Actualmente sólo tres especies de plantas proveen la mayoría del abastecimiento mundial de alimento: el maíz, el trigo y el arroz. Depender de estas tres especies significa plantar grandes cantidades de cada especie, como monocultivos. Para asegurar que crezcan lo mejor posible se les riega, fertiliza y fumiga frecuentemente. Con ello se agotan los nutrientes del suelo, se contaminan los suelos y las aguas, y se altera el equilibrio de todo el ecosistema.

Otro problema relacionado con el anterior es que los pesticidas y fertilizantes sintéticos salinizan y contaminan el suelo, lo que está sucediendo en grandes extensiones del planeta. Además, los organismos causantes de las pestes desarrollan resistencia contra los pesticidas tras un tiempo de uso, por lo que se necesita aplicar cada vez mayor cantidad.

 







Si se analiza el problema de la deforestación y la biodiversidad a nivel mundial se verá que existen tres tipos de bosques: templado, tropical seco y tropical húmedo. De ellos, el bosque tropical húmedo es considerado uno de los ecosistemas más ricos del mundo en cuanto a su diversidad biológica. De hecho, aunque cubre no más del 7% de la superficie de la Tierra, contiene entre el 50 y el 90% de las especies de plantas, animales y microorganismos que hay en el mundo. Actualmente quedan tres grandes áreas de bosque tropical húmedo en el planeta, que equivalen a unos 900 millones de hectáreas: la cuenca del río Amazonas, la cuenca del río Congo, en África-Oeste Central, y el archipiélago malayo, en el sureste de Asia. Lo que nos debe preocupar es que no hace mucho, este tipo de bosque cubría 1.600 millones de hectáreas en el mundo, pero hoy, con el fin de satisfacer demandas materiales de la sociedad, se están cortando los árboles, destruyendo así una gran reserva de biodiversidad para el planeta.

Los problemas de la pérdida de biodiversidad, también afectan a Chile, donde se está cortando bosque nativo a una tasa no sostenible, alterando ecosistemas vírgenes. Se ha estimado que a la llegada de los españoles a Chile, un 45% del territorio estaba cubierto por bosque nativo de gran calidad: unas 25 millones de hectáreas. En 1944 quedaban unos 16 millones de hectáreas y la cifra actual es de 13.443.000 hectáreas de bosque nativo. Esta cifra no parece tan alarmante, pero causa preocupación si se considera que gran parte de las hectáreas incluidas en esa superficie son renovales de calidad muy reducida y empobrecida respecto a su biodiversidad.

Según ecólogos, los dos ecosistemas más diversos en Chile son el bosque esclerófilo o de hojas duras, y los arbustos de la zona mediterránea, con un contenido de hasta 108 especies de plantas por hectárea en algunos lugares. Sin embargo, esa riqueza no está protegida, ya que en Chile Central casi no hay parques nacionales, y ellos son los únicos sitios en los cuales se protege la biodiversidad con un enfoque ecosistémico.

Los bosques australes de Chile y Argentina, junto a los de la Costa del Pacífico de Norteamérica, representan las extensiones de bosque templado más grandes de la Tierra. Sin embargo, al mirar un mapa del mundo se ve que su ex-tensión en el planeta es muy escasa. Estos ecosistemas contienen una gran variedad de especies endémicas, es decir, que no se las encuentra en ninguna otra parte del planeta. En la actualidad, ellas están seriamente amenazadas por varios proyectos de explotación a gran escala.

Fundación Casa de la Paz :::: Antonia López de Bello Nº80, Recoleta, Santiago. Chile. :::: Fono 56(2)7374280