¿QUÉ PODEMOS HACER?
La primera línea de acción en el manejo de desechos es su reducción en la fuente, o sea, no producirlos; la segunda línea de acción es la reutilización de éstos, para hacer otros productos útiles; la tercera es reciclar; y la cuarta, y última opción, es disponerlos en un relleno sanitario o quemarlos en un incinerador. Para disminuir el problema de los desechos se necesita utilizar elementos de estas cuatro opciones. Se trata de "las tres erres": reducir, reutilizar y reciclar.
Reducir
La mejor solución al problema de los desechos es no producirlos. A veces compramos productos innecesarios, desechables, tóxicos, o con envases y envoltorios excesivos. Al rechazar el consumo de ese tipo de productos, se está comunicando a los fabricantes y distribuidores que preferimos aquellos productos que generan menos contaminación y desechos.
Reducir la cantidad de basura implica cambios en nuestra conducta cotidiana. Por ejemplo, preferir la compra de productos de buena calidad y durables; comprar sólo lo que realmente se necesita; extender la vida útil de un producto; preferir envases grandes con pocos envoltorios; llevar nuestras propias bolsas de género cuando vayamos de compras. También es conveniente rechazar el uso de productos tóxicos y buscar otras alternativas para evitar la contaminación. Por ejemplo, si es posible, usar la radio enchufada en lugar de usarla con pilas, pues éstas contienen sustancias químicas muy dañinas para el medio ambiente. Asimismo, los detergentes con altas dosis de fosfatos, se pueden reemplazar por bórax, bicarbonato de soda o carbonato de soda, que son buenos productos de limpieza y no causan tanto daño a la naturaleza.
También podemos incentivar a los fabricantes de fabricar u ofrecer materiales con menos envoltorios, o en envases retornables. Los envases de los productos representan el 40% de la basura doméstica; por lo mismo debiésemos tratar de reducir la cantidad de envases que compramos, pro ejemplo, comprando los productos a granel.
Una manera importante de reducir la basura es la recuperación de la materia orgánica para compost. Este proceso consiste en separar la basura orgánica de la inorgánica y poner la parte orgánica en un hoyo en la tierra o en una compostera en el patio. El material que se produce se llama tierra de hojas o compost y es usado para enriquecer el suelo. En nuestro país donde aproximadamente el 50% de la basura producida corresponde a residuos orgánicos, hacer compost es muy conveniente.
Reutilizar
Reutilizar los desechos consiste en dar el máximo de usos a un producto antes de considerarlo basura, se trata de alargar la vida útil del producto/envoltorio. Se puede reutilizar un producto para la misma función que fue concebido. Por ejemplo: las botellas de bebida retornables. El papel se puede usar por ambos lados para escribir. También es posible reutilizar un producto para una función diferente, por ejemplo, una botella de bebida puede ser reutilizada como macetero; las cajas de cereales o arroz para trabajos manuales o artesanales.
Siendo consumidores conscientes vamos produciendo pequeños cambios favorables, como por ejemplo la reorientación de la producción hacia la fabricación de objetos y envases que tengan mayor capacidad de ser reutilizados, logrando una reducción de la producción de objetos que se convierten en desechos prácticamente al momento de usarlos. Otra alternativa es la donación de ropas, juguetes, muebles o libros que ya no necesitemos a iglesias, hospitales, escuelas o instituciones pertinentes para que éstos sean reutilizados por otras personas, ¡pero nunca botarlos!
|
|
Reciclar
Reciclar consiste en devolver al ciclo productivo los residuos que pueden ser reutilizados como materia prima, por ejemplo: papeles, cartones, vidrios, materiales plásticos. En la naturaleza existen ciclos en que se recicla y reutiliza todos los materiales. Todo ser vivo nace, se desarrolla y muere para dar vida a otro ser vivo. El proceso de reciclar ahorra recursos naturales y energía, además de reducir la cantidad y la contaminación de desechos en un vertedero.
Según la CONAMA, en Chile se consumen anualmente 350.000 a 400.000 toneladas de papeles y cartones, y sólo cerca de 170.000 (alrededor del 45%) son reciclados. El reciclaje de una tonelada de papel salva 5 árboles adultos, ahorra más de 30.000 litros de Residuos sólidos y requiere un 60% menos de energía que la utilizada para fabricar papel a partir de celulosa virgen. 17 árboles, ahorra un 86% de agua, un 62,5% de energía, contamina 4 kilos menos y genera un ingreso extra para una persona, organización, escuela, cartonero u organización de caridad.
La recuperación y reciclaje del vidrio se desarrolla principalmente en lugares donde se distribuyen bebidas y licores. El vidrio producido a partir de botellas recicladas reduce la contaminación En un 20%, ahorra un 30% de energía, ahorra agua y genera Un ingreso extra para una persona, organización, escuela, cartonero u organización de caridad. En el caso de los metales, la chatarra puede venderse: latas de aluminio, fierro y latas de conservas. Si reciclamos una tonelada de chatarras podemos ahorrar 5000kg de materia prima (bauxita y petróleo), ahorrar un 95% de energía, contaminar 50% menos de residuos líquidos y generar un ingreso extra para una persona, organización, escuela, cartonero u organización de caridad. Ello porque para producir aluminio se consume gran cantidad de energía: la producción de una tonelada de aluminio usa de 4 a 6 toneladas de petróleo. En Chile hay empresas que compran papel, vidrio y latas para reciclar. Pero el mercado para el reciclaje de plástico todavía está poco desarrollado.
Lo fundamental es que el consumidor tiene la gran responsabilidad de buscar y comprar productos hechos de materiales que han sido reciclados o al menos que sean reciclables y evitar los productos que llenarán los vertederos y dañarán al ambiente.
Muchos países desarrollados cuentan con programas de opciones ecológicas que permiten a sus ciudadanos identificar los productos, bienes o servicios, y guiar sus preferencias hacia los que favorecen el medio ambiente. Canadá es un buen ejemplo en este sentido. Un producto o servicio puede usar el "eco logo", o sello ecológico, una vez que ha sido certificado por un organismo especializado. El "eco logo" identifica los productos certificados como menos dañinos para el medio ambiente.
|