4. El rol del educador
En la reforma educativa y también en la educación ambiental, el rol del profesor es actuar como un organizador o coordinador del trabajo en grupos, de proyectos y de actividades grupales. El rol del profesor es estimular, provocar y ordenar la formulación de preguntas, la búsqueda de visiones, valores y nuevas conductas.
El rol del profesor, como facilitador del trabajo colaborativo de equipos de alumnos, consiste en organizar programas de aprendizaje orientados a desarrollar y fortalecer conocimientos y habilidades, dentro de un marco de buenas relaciones interpersonales. En estos grupos, y en los ejercicios de formación que se darán en el aula, cada alumno deberá estudiar un aspecto del problema y deberá sumar sus esfuerzos al resto de su equipo para lograr la meta propuesta, desarrollando la habilidad o la actitud correcta para resolver o prevenir el problema ambiental. Para ello el profesor deberá servir de catalizador del proceso de enseñanza- aprendizaje, organizando, planificando, evaluando y estimulando el aprendizaje de sus alumnos sin asumir un rol protagónico.
Los maestros son muy importantes en otro aspecto del proceso educativo: la educación de valores y el desarrollo de una ética ambiental basado en principios de respeto, aprecio y valoración del medio ambiente. Los maestros deben conocer las estrategias y tener las habilidades necesarias para organizar programas educativos orientados a la formación ética y valórica, y al desarrollo moral del individuo.
Al respecto es interesante conocer las estrategias pedagógicas que se han demostrado que no son efectivas y compararlas con aquellas que la investigación educacional ha demostrado que sí lo son (ver recuadro).
Esta investigación indica que es fundamental para el éxito de la educación ambiental la práctica de una pedagogía participativa, en una atmósfera de respeto entre el educador y los alumnos, donde se organicen situaciones de enseñanza-aprendizaje de cooperación más que de competencia, donde se aclaren valores y creencias y donde se estimule la reflexión y el desarrollo moral individual.
En cuanto a las estrategias educativas útiles para lograr la participación en la solución de los problemas ambientales y la prevención de nuevos, se ha visto que es exitoso iniciar el proceso dando pequeños pasos que conduzcan a un pequeño logro. Por ejemplo, antes de iniciar una gran campaña de papel resulta conveniente hacer el esfuerzo de separar al papel del resto de la basura en la sala de clases. Lograr que los propios alumnos separen el papel dentro de su mismo entorno, para luego entregarlo al reciclaje, es un buen indicador del posible éxito de una campaña de mayor envergadura.
Una vez que se implemente este primer paso, se podrá iniciar un segundo paso, de mayor ambición y proporciones e iniciar una campaña de más alcance. Este mismo principio se debe repetir en cualquier iniciativa.
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