5. Evaluación
De acuerdo a los principios descritos para la educación ambiental, la evaluación no puede sustentarse en los métodos tradicionales del proceso de enseñanza-aprendizaje, orientados a medir conocimientos. A continuación presentamos algunas consideraciones para la evaluación dentro del contexto de la educación ambiental, y algunas sugerencias prácticas para aplicar a la realidad que se enfrenta en la sala:
1. Los propósitos de la evaluación
Se pueden definir dos papeles importantes de la evaluación. En general, ella sirve para a) diagnosticar el estado inicial de desarrollo del alumno, y b) calificar el progreso del aprendizaje y la formación general de nuestros alumnos.
a). La evaluación como herramienta de diagnostico:
El uso de la evaluación para diagnosticar no varia mucho entre la educación ambiental y la educación tradicional. Para el diagnostico cada maestro debe aprender a dominar el arte de preguntar, como una forma de asegurarse que los alumnos estén captando las ideas tratadas. Este tipo de evaluación es continuo, es decir, se practica en todo momento, en cada lección de cada día y, a lo mejor, muchas veces el maestro lo hace inconscientemente. Permite que el profesor descubra inmediatamente dónde están las dudas, confusiones y/o errores conceptuales de sus alumnos, para repasarlos o explicarlos desde otra perspectiva. Alerta al profesor para que no elabore una actividad o unidad pensando que sus alumnos están sacando provecho de la experiencia, cuando en realidad no lo están.

Diagnosticar los pensamientos o creencias que los alumnos tengan sobre un cierto tema antes de comenzar una unidad en dicho tema, permite un tratamiento más informado y focalizado en la realidad de los alumnos. Se sugiere emplear el uso ocasional del pre-examen, en que se hace una breve prueba a los alumnos antes de haber abordado el tema con ellos. La prueba debe ser parecida a la que se aplicará una vez que se complete una unidad educativa.
Así se puede definir el nivel en el cual los alumnos se encontraban al inicio del tema y también se puede conocer sus avances al final de cada unidad educativa. Es posible que un alumno no pueda contestar ni una pregunta en el pre-examen, pero después de haber estudiado la unidad se saque un 7. De modo inverso, si muchos alumnos responden correctamente el pre-examen será una indicación de que se debe organizar la clase o unidad con mayor profundidad.
Normalmente, este tipo de evaluación no lleva una nota, ya que su propósito no es calificar al alumno, sin embargo, esto no significa que no sea importante. Más adelante se presentan dos sugerencias para diagnosticar los pensamientos, las destrezas y las actitudes de los alumnos antes de empezar un tema.
b) La evaluación como herramienta de calificación:
Normalmente, cuando pensamos en la evaluación, la asociamos a notas o, mejor dicho, a la calificación de los alumnos en su desempeño de aprendizaje. Debido a la filosofía y los objetivos de la educación ambiental, los métodos de evaluación empleados se apartan necesariamente de lo tradicional.

Recordaremos que además de preocuparse del área de aprendizaje cognitivo, es decir, de los conocimientos, la educación ambiental tiene como objetivos aumentar la sensibilidad, el amor y el sentido de pertenencia al mundo natural. Busca desarrollar una actitud positiva de compromiso con la tarea de proteger el entorno, de creer en el valor de la contribución individual, así como aumentar las habilidades de organización, investigación y acción para la prevención y la solución dedos conflictos ambientales. Finalmente todo esto debe terminar en las conductas ambientalmente correctas.
Los métodos no tradicionales de la educación ambiental presentan grandes desafíos al evaluar. Muchas actividades, por ejemplo, requieren trabajo en grupo, lo que hace difícil evaluar con justicia. Otras actividades contemplan trabajo a través de un tiempo largo, lo cual también presenta dificultades para la evaluación. Tampoco es fácil evaluar el, desarrollo moral del alumno ni la existencia de sentimientos de respeto y responsabilidad por el ambiente que lo rodea. En la sección que sigue se presentan algunas sugerencias para conciliar la evaluación calificativa con los objetivos de la educación ambiental.
2. Herramientas de evaluación para la educación ambiental
Como se describió en la sección anterior, una primera etapa en la evaluación es el uso del preexamen, el cual no se transformará en, una calificación, pero sí permitirá comparar y medir los progresos experimentados debido a la enseñanza realizada.
Otra herramienta útil para diagnosticar los pensamientos y creencias de los alumnos es "el mapa de conceptos". Esta estrategia es especialmente útil para descubrir errores conceptuales que tengan los alumnos, dando así la oportunidad al profesor para que aclare esos conceptos específicos en el curso de la unidad que viene.
Un mapa de conceptos es una manera de representar visualmente cómo se relacionan sub-conceptos entre ellos y cómo están relacionados a un concepto principal. Los mapas se organizan generalmente desde un concepto principal y los sub-conceptos relacionados aparecen bajo o alrededor del concepto principal. Están vinculados con líneas y palabras que definen cómo los conceptos se relacionan. Para poder usar esta herramienta de diagnóstico se deberá enseñar a los alumnos a construir un mapa de conceptos. Para ello se puede empezar por mostrarles un mapa simple como el que aparece a pie de página.
Para el primer mapa que hacen sus alumnos se puede dar la lista de conceptos y también ayudarles con algunos ejemplos de palabras que muestran cómo esos conceptos están relacionados. Por ejemplo:
llegar a ser hace es
tiene algunos son usa
necesita incluye contiene
causa depende de es parte de
ayuda a daña a
Poco a poco sus alumnos podrán inventar sus propias palabras de conexión.
El mapa de conceptos le ayudará a identificar equivocaciones fácilmente. Por ejemplo, supongamos que, antes de empezar una serie de lecciones sobre la idea de un ecosistema, un alumno Incluye en su mapa de conceptos "las plantas y los animales comen".

El profesor sabe inmediatamente que en el curso de su unidad tendrá que aclarar que las plantas "fabrican" comida usando la energía de la luz del sol y los materiales disponibles en el aire. Pero los animales aprovechan esta habilidad de las plantas, ingiriendo la "comida" que ellas fabrican.
Otro problema en la evaluación es calificar el trabajo en grupos, para lo cual el uso de una pauta de autoevaluación puede servir como una solución válida. Hacer participar a los alumnos en su propia evaluación, les demuestra que ellos son responsables del proceso de aprendizaje y que, para tener éxito en sus estudios, tienen que ser protagonistas de su aprendizaje y no pensar en sí mismos como meros recipientes de información.
Por otra parte, el trabajo en grupos muchas veces satisface varias áreas de aprendizaje. Por ejemplo, planificar u organizar el trabajo dentro de un grupo es una habilidad, mientras que ser respetuoso y escuchar a los compañeros es una conducta. La autoevaluación de trabajo en grupos entrega una herramienta útil para evaluar varias de estas áreas de aprendizaje. Se sugiere que se desarrolle una pauta de autoevaluación que cumpla con los propósitos de cada maestro. En la página siguiente, se incluye una pauta como modelo, la cual deberá ser modificada para adaptarla a la realidad de cada sala de clases.
Se puede también diseñar una pauta de autoevaluación individual, que se use no sólo en instancias de trabajo en grupos, sino que en cualquier situación en que se desea hacer reflexionar al alumno sobre el papel que tiene él en su aprendizaje. Se puede pedir, por ejemplo, que evalúe su esfuerzo, su participación, la calidad de su resultado y(o) su satisfacción propia con su trabajo. Se le puede pedir que piense en maneras de mejorar su trabajo, que exprese algo que ha sido difícil de entender para él, o más bien que cuente algo que te ha gustado o encontrado interesante.
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