¿QUÉ PODEMOS HACER?

Para superar los problemas mencionados, se deben considerar soluciones que impliquen una acción inmediata y, también, métodos de prevención para impedir mayor deterioro futuro. Parte del deterioro causado lo puede solucionar la naturaleza misma con sus ciclos naturales. Por ello la acción del ser humano debiera contribuir a crear las condiciones necesarias para que la naturaleza emprenda su obra de restauración. Sin embargo, recuperar el suelo una vez que éste ha sido destruido es un proceso lento si se lo deja sólo a su ritmo natural, y muy costoso si se trata de acelerarlo. Por lo tanto, lo más razonable es evitar que se destruya el suelo.

Cada uno de los problemas mencionados tiene una solución diferente:

Desertificación y erosión:
Los dos problemas están relacionados, y por ello se pueden tratar en conjunto. Si la erosión no se controla, dará paso a la desertificación. El control de la erosión es un proceso largo que requiere persistencia y cuidados de largo plazo, pues se basa principalmente en proyectos de forestación y reforestación con especies autóctonas de rápido crecimiento. Otras soluciones posibles son introducir especies resistentes a la sequía, evitar el sobrepastoreo de las praderas, fijar las dunas con pastos como Ammophila arenaria, y promover sistemas planificados de uso de los suelos y de manejo de cuencas con participación de la comunidad.

El control de los procesos erosivos se realiza por medio de técnicas artificiales y naturales, dentro de los métodos naturales se incluye el favorecer el desarrollo de cubierta vegetal, de bosques, praderas y cultivos de protección para de esa forma evitar la acción del viento y la lluvia. Los métodos artificiales de control de erosión son variados, entre ellos mencionamos la construcción de canales de desviación de aguas, los que evitan las aguas lluvias lleguen a lugares dañados y la desvían hacia otros que si poseen la capacidad de absorber las aguas y las zanjas de infiltración que permiten que el agua infiltre en suelos que han perdido esta capacidad.

Contaminación:
Al igual que con la erosión, la prevención de la contaminación es la medida más obvia. Para ello, se deben tomar las precauciones necesarias de modo que los agentes contaminantes no se mezclen con el suelo. Esto es posible de realizar, y la puesta en marcha de sistemas modernos de explotación minera ­hechos en base a principios de gestión ambiental y tecnologías avanzadas­ están dando ejemplo de que esta posibilidad es real.

Si los suelos ya se han contaminado, el método para mejorarlos dependerá del tipo de contaminación. Si el suelo fue contaminado por desechos sólidos, hay que removerlos y mantenerlo así. Si el suelo fue contaminado por sustancias químicas que se han infiltrado en él, se pueden emprender proyectos de descontaminación (por lo general, resultan muy costosos), o bien esperar que el suelo se recupere por su ciclo natural, lo que no siempre sucede. Los contaminantes químicos del suelo pueden llegar a afectar también los depósitos de agua subterránea, en cuyo caso el problema se agrava.

Para prevenir este tipo de contaminación es indispensable depositar las basuras domésticas e industriales sólo en lugares habilitados para ello, y denunciar la situación cuando esto no se haga.









Urbanización:
Para el deterioro del suelo por urbanización, hay pocas posibilidades: no se pueden recuperar las tierras que existían antes de la construcción de nuevas poblaciones. Entonces, con el objetivo de prevenir los problemas de la urbanización, una alternativa es optimizar el uso del suelo, ocupándolo con eficiencia. En ese sentido, resulta conveniente la construcción de edificios en altura o en las laderas de los cerros, que habitualmente son menos fértiles que el valle. También se debe planificar el desarrollo de las ciudades mediante los planes reguladores comunales o intercomunales, con los cuales se controla y ordena los usos del suelo en la comuna y se determina qué sectores del territorio se pueden utilizar para determinados usos.

Pérdida de Tierra Fértil por Monocultivo y Salinización:
Para prevenir estos problemas, se debe hacer una rotación periódica de cultivos con el fin de mantener el equilibrio de los nutrientes en el suelo. También se recomienda la adopción de métodos de agricultura orgánica, ya que éstos no dañan la tierra con productos químicos como pesticidas. Adicionalmente, con la agricultura orgánica se agrega materia orgánica al suelo, aumentando así su fertilidad y su capacidad de retención de agua. Los productos cultivados de ese modo son, además, más sanos para nosotros.

Para prevenir la salinización, se debe fertilizar preferentemente con abonos orgánicos y utilizar agua de riego de buena calidad.

Compactación:
El suelo compactado debe protegerse con un sistema de cercas, evitando así que lo pisen las personas o animales grandes, permitiendo de esta manera que el ciclo natural reponga la microflora y la microfauna. Para prevenir la compactación se debe caminar sólo por lugares habilitados para ello, respetando los sectores protegidos y cuidando la vegetación.

Fundación Casa de la Paz :::: Antonia López de Bello Nº80, Recoleta, Santiago. Chile. :::: Fono 56(2)7374280